martes, 8 de noviembre de 2016



Somos un camino que no esta pintado, somos los pasos que hacemos andando. Somos incompletos a todos nos falta algo, solo nos llenamos cuando nos miramos. Somos del viento, somos hojas, fuimos del árbol y también del sol. Somos esa gota de lluvia golpeando en el camino, somos del río y también del mar. Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros, somos nosotros haciendo a los demás. Somos lo que hacemos mientas caminamos, todos los pasos en la soledad, fuimos esas huellas en el camino, marcadas en la arena que luego trago el mar. Somos del viento, somos hojas, fuimos del árbol y también del sol. Somos y soy, somos y soy. Soy aquel que ahora espera sentado, soy yerba de un mate y espuma de cerveza, soy la lágrima de un ojo que mira al sol, soy una mochila de recuerdos y de mil te quieros. Todo fue pasado ahora tan solo soy.

Gustavo Girardi

domingo, 6 de noviembre de 2016

No quiero escribir sobre Rocamadour, por lo menos hoy, necesitaría tanto acercarme mejor a mí mismo, dejar caer todo eso que me separa del centro. Acabo siempre aludiendo al centro sin la menor garantía de saber lo que digo, cedo a la trampa fácil de la geometría con que pretende ordenarse nuestra vida de occidentales: Eje, centro, razón de ser, Omphalos, nombres de la nostalgia indoeuropea. Incluso esta existencia que a veces procuro describir, este París donde me muevo como una hoja seca, no serían visibles si detrás no latiera la ansiedad axial, el reencuentro con el fuste. Cuántas palabras, cuántas nomenclaturas para un mismo desconcierto. A veces me convenzo de que la estupidez se llama triángulo, de que ocho por ocho por ocho es la locura o un perro. Abrazado a la Maga, esa concreción de nebulosa, pienso que tanto sentido tiene hacer un muñequito con miga de pan como escribir la novela que nunca escribiré o defender con la vida las ideas que redimen a los pueblos. El péndulo cumple su vaivén instantáneo y otra vez me inserto en las categorías tranquilizadoras: muñequito insignificante, novela trascendente, muerte heroica. Los pongo en fila, de menor a mayor: muñequito, novela, heroísmo. Pienso en las jerarquías de valores tan bien exploradas por Ortega, por Scheler: lo estético, lo ético, lo religioso. Lo religioso, lo estético, lo ético. Lo ético, lo religioso, lo estético. El muñequito, la novela. La muerte, el muñequito. La lengua de la Maga me hace cosquillas. Rocamadour, la ética, el muñequito, la Maga. La lengua, las cosquillas, la ética.



Estoy triste.
No se como definir la tristeza, pero si esta se parece a lo que uno siente cuando tiene ganas de llorar, entonces estoy triste.
No se como definir la tristeza pero si esta se parece a lo que uno siente cuando extraña, entonces estoy triste.
No se como definir la tristeza pero si esta se parece a lo que uno siente cuando se encuentra solo, entonces estoy triste.
No quisiera estar triste, pero tengo ganas de llorar, extraño y estoy solo, por eso estoy triste.
No quisiera llorar, pero extraño y estoy solo, por eso estoy triste y tengo ganas de llorar.
No quisiera extrañar, pero tengo ganas de llorar y estoy solo, por eso estoy triste y extraño.
No quisiera estar solo, pero tengo ganas de llorar y extraño, por eso estoy triste y estoy solo.
No quisiera tantas cosas y quisiera algunas pocas.
Quisiera un abrazo de esos que te llenan el alma, te sueldan las partes sueltas y te convierten en uno completito, listo para saltar, volar, soñar, sonreír.
Quisiera tu mano, tu beso, tocar tu pelo y despertar con vos.
Quisiera por un instante detener el tiempo, dicen que eso pasa cuando estoy a tu lado. Quisiera siempre frenarlo, porque eso me diría que somos uno.
No quisiera tantas cosas y te daría algunas pocas.
Te daría mi sonrisa, porque estar con vos me provocaría felicidad.
Te daría mis horas del día, mis pensamientos, mis buenos días y buenas noches.
Te daría tus últimos primeros besos, porque cada beso te lo daría como si fuera el último.
No quisiera tantas cosas y tendríamos algunas pocas.
Tendríamos el mundo en las manos, todos los soles y todas las lluvias.
Tendríamos todas las canciones, los libros y sueños.
Tendríamos la libertad, la paz y cada despertar.
Pero aca me tenes, todavía sin poder tener todo eso que quisiera, sin poder darte todo lo que te daría y sin poder disfrutar todo lo que tendríamos. Porque todavía estoy solo, extrañando y con ganas de llorar.
Estoy triste, ya se los dije no?

Gustavo Girardi

jueves, 3 de noviembre de 2016


Fuimos Córdoba por cinco días. Y cuando ya estas en el aire volando no tenes vuelta atrás, me llevo lo mejor de la ciudad del cuarteto y el fernet. Fui adoptado por el andar de las calles, me senté en las plazas a leer, admire el sol y la mujer cordobesa muy bella por cierto. El jueves me tiraron un guiño vaya a saber de donde, la música me invito a entrar para beber esa cerveza y comprender de ahí en mas que esos son los momentos que uno va a recordar por siempre. El recital del viernes me llevo a otra dimensión, previo a entrar al Orfeo haciendo tiempo o el tiempo haciendo lo que quería con uno, en una librería vi el nuevo ejemplar de “Historia de Cronopios y Famas” con esas causalidades que lo tomo en mis manos, leo la contratapa y después lo abro al azar justo en la hoja del libro donde hacia referencia a la misma historia contada en la contratapa, pensé así somos los Cronopios, sonreí y volví a apoyar en libro en su lugar. Dada la hora me dirigí a entrar al Orfeo, fui a mi lugar y me aplasto ver al gigante, nuevamente sonreí pero esta vez con mas emoción, con los ojos húmedos, mordiéndome el labio (cosa que suelo hacer cuando el nivel de felicidad y asombro me desborda) y de ahí en mas fui capaz de detener el tiempo, no existía nada mas que música, emoción en ascenso como un avión que despega y nunca parece alcanzar la altura, llore cuando me sorprendió al cantar “Himno de mi corazón” y cuando pensé que todo había terminado dos bises mas me volvieron a emocionar, me retire de pie en un concierto donde me rendí de rodillas al salmón. Salí del recital en una nube, allí donde me esperan los que se fueron primero, no podía creer lo que había vivido, comprendí que la eternidad son esos momentos donde uno detiene el tiempo y es feliz. En el hotel dormí, dormí como cuando uno cierra los ojos sabiendo que nada, ni nadie puedo sacarnos esa sensación de felicidad plena. El sábado al día previo a la despedida, solo nos toco descansar para despedirnos de Córdoba de la mejor manera, y la mejor manera fue rumbear hasta un bar que me recibió con música de aquellas que nos dejan soñar, tome una cerveza, maldije no tener hoja y lapicera para escribir, pero ese calorcito, la espuma de la cerveza y la gente pasar y pasar iba siendo el final, me retiro así, me guardo el resto de la noche, fuimos a volar y volamos, a soñar y soñamos, Córdoba fue magia. 

Gustavo Girardi

domingo, 9 de octubre de 2016

¿Por qué será que el Che tiene esta peligrosa costumbre de
seguir naciendo? Cuanto más lo insultan, lo manipulan,
lo traicionan, más nace. Él es el más nacedor de todos.
¿No será porque el Che decía lo que pensaba, y hacía lo que decía?
¿No será porque eso sigue siendo tan extraordinario, en un mundo donde las palabras y los hechos muy rara vez se encuentran, y cuando se encuentran no se saludan, porque no se reconocen?
"El nacedor" Eduardo Galeano

martes, 4 de octubre de 2016

      COMO SI FUÉRAMOS INMORTALES

Todos sabemos que nada ni nadie habrá de ahorrarnos el final
sin embargo hay que vivir como si fuéramos inmortales
sabemos que los caballos y los perros tienen las patas sobre la tierra
pero no es descartable que en una nochebuena se lancen a volar

sabemos que en una esquina no rosada aguarda el ultimátum de la envidia
pero en definitiva será el tiempo el que diga dónde es dónde y quién es quién

sabemos que tras cada victoria el enemigo regresa buscando más triunfos
y que volveremos a ser inexorablemente derrotados vale decir que venceremos

sabemos que el odio viene lleno de imposturas
pero que las va a perder antes del diluvio o después del carnaval
sabemos que el hambre está desnuda desde hace siglos
pero también que los saciados responderán por los hambrientos

sabemos que la melancolía es un resplandor y sólo eso
pero a los melancólicos nadie les quita lo bailado
sabemos que los bondadosos instalan cerrojos de seguridad
pero la bondad suele escaparse por los tejados
sabemos que los decididores deciden como locos o miserables
y que mañana o pasado alguien decidirá que no decidan

sintetizando / todos sabemos que nada ni nadie habrá de ahorrarnos el final
pero así y todo hay que vivir como si fuéramos inmortales

Mario Benedetti

viernes, 23 de septiembre de 2016



DeSpErtAR De MamBO 
 
Pero pasa que no estas, victima de soledad. Yo camine esas calles tantas veces pegado al mar y tu presencia donde esta, ¿en mi propia ausencia? soy pequeño. Soy de un barrio donde no fui campeón mundial, ya no me importa rimar. No transformemos esto en un caos social, el diablo no nos puede ganar. Cuidemos la flor de nuestro propio planeta, con la zurda eterna. Sos un potro, un diez, un triple y un diez. Tómalo con calma. Nos tenemos que encontrar, donde? Pongamos un disco de Charly García y vayamos al baño, llena la bañera, quítate todo, todo lo que te hace mal. 

Gustavo Girardi

quincedelunode2026