lunes, 26 de febrero de 2018

Dame luz
Dame amor
Dame un sueño para poder seguir.
Dame abril, dame un mes, dame un motivo para sonreír
Dame sol, dame lluvia
Dame viento y calma
Dame noches y dame días.
Dame un camino para seguir.
Lo que tú me des te devolveré el doble
Pero si tú no me das como pensar en vivir.
Sin vos no soy nada, tan solo me pierdo
Pierdo sonrisas y pierdo el alma
Y mi amor se ira gastando.
Dame luz
Dame amor

Tengo el doble para ti.

Gustavo Girardi

domingo, 25 de febrero de 2018

VIAJE A CAPITÁN OLMOS, QUIZÁ EL ÚLTIMO  (fragmento)
Comenzó a marchar hacia la salida, viendo o entreviendo otros nombres de su infancia: Audiffred, Despuys, Murphy, Martelli. Hasta que de pronto vio con asombro una lápida que decía:


Ernesto Sabato

Quiso ser enterrado en esta tierra

con una sola palabra en su tumba

PAZ


Se apoyó en una pequeña verja y cerró sus ojos. Después, cuando volvió a abrirlos, con todo, salió del cementerio con un sentimiento que nada tenía de trágico: los fúnebres cipreses, el silencio de la noche que se avecinaba, el aire con tenues olores de pampa, esos sutiles y apagados ademanes de la infancia (como los de un viajero que se va para siempre y que desde la ventanilla del tren hace púdicas señales de despedida) le producían más bien esa sensación de melancólico reposo que se siente de niño cuando se pone la cabeza en el regazo de la madre, cerrando todavía los ojos llenos de lágrimas, después de haber sufrido una pesadilla. "Paz". Sí, seguramente era eso y quizá sólo eso lo que aquel hombre necesitaba, meditó. Pero por qué lo había visto enterrado en Capitán Olmos, en lugar de Rojas, su pueblo verdadero? Y qué significaba esa visión? Un deseo, una premonición, un amistoso recuerdo hacia su amigo? Pero cómo podía considerarse como amistoso imaginarlo muerto y enterrado? En cualquier caso, fuera como fuera, era paz lo que seguramente ansiaba y necesitaba, lo que necesita todo creador, alguien que ha nacido con la maldición de no resignarse a esta realidad que le ha tocado vivir; alguien para quien el universo es horrible, o trágicamente transitorio e imperfecto. Porque no hay una felicidad absoluta, pensaba. Apenas se nos da en fugaces y frágiles momentos, y el arte es una manera de eternizar (de querer eternizar) esos instantes de amor o de éxtasis; y porque todas nuestras esperanzas se convierten tarde o temprano en torpes realidades; porque todos somos frustrados de alguna manera, y si triunfamos en algo fracasamos en otra cosa, por ser la frustración el inevitable destino de todo ser que ha nacido para morir; y porque todos estamos solos o terminamos solos algún día: los amantes sin el amado, el padre sin sus hijos o los hijos sin sus padres, y el revolucionario puro ante la triste materialización de aquellos ideales que años atrás defendió con su sufrimiento en medio de atroces torturas; y porque toda la vida es un perpetuo desencuentro, y alguien que encontramos en nuestro camino no lo queremos cuando él nos quiere, o lo queremos cuando ya él no nos quiere, o después de muerto, cuando nuestro amor es ya inútil; y porque nada de lo que fue vuelve a ser, y las cosas y los hombres y los niños no son lo que fueron un día, y nuestra casa de infancia ya no es más la que escondió nuestros tesoros y secretos, y el padre se muere sin habernos comunicado palabras tal vez fundamentales, y cuando lo entendemos ya no está más entre nosotros y no podemos curar sus antiguas tristezas y los viejos desencuentros; y porque el pueblo se ha transformado, y la escuela donde aprendimos a leer ya no tiene aquellas láminas que nos hacían soñar, y los circos han sido desplazados por la televisión, y no hay organitos, y la plaza de infancia es ridículamente pequeña cuando la volvemos a encontrar. Oh, hermano mío, pensó con palabras altisonantes, para púdicamente ironizar ante sí mismo su tristeza, que al menos intentaste lo que yo nunca tuve fuerzas para hacer, lo que en mí jamás pasó de abúlico proyecto, que trataste de lograr lo que aquel sufriente negro con su blues, en el sórdido cuartucho de una ciudad sucia y apocalíptica; cuánto te comprendo para querer verte enterrado, descansando en esta pampa que tanto añoraste, y para soñarte sobre tu lápida una pequeña palabra que al fin te preservase de tanto dolor y soledad! Sus pasos lo llevaron calladamente en la noche hacia su casa de la niñez, ahora de otros. Había luces, dentro. Quiénes eran aquellas gentes?


Es el alma un extraño en la tierra?

Adónde dirige sus pasos?

Es la voz lunar de la hermana a través de la noche sagrada

la que oye el peregrino

el sombrío

en su barca nocturna

en los estanques lunares

entre podridos ramajes, entre muros leprosos.

El delirante está muerto

se entierra al extraño.

Hermana de tempestuosa tristeza

mira!

Una barca angustiada naufraga

bajo las estrellas

el  rostro callado de la noche.


Porque no hay poesía festiva, alguien había dicho, pues quizá sólo del tiempo y delo irreparable puede hablar. Y también alguna vez se dijo (pero quién, cuándo?) que todo un día será pasado y olvidado y borrado: hasta los formidables muros y el gran foso que rodeaba a la inexpugnable fortaleza.

                                                                                               Ernesto Sabato

martes, 9 de enero de 2018







PARA SEGUIR


Ya estoy yo
para grande canciones 
o para revelar emociones 
para gloria matinal 
** 
Hoy no estoy 
para mensajes universales 
Para melancolías 
para curar heridas por azar 
** 
Nadie me va entender 
hoy estoy PARA SEGUIR 
Para que romperse la camisa 
debajo de la brisa de un ventilador 
** 
Si por qué? 
tengo el día cambiado 
Estoy desorientado 
tengo horas para escribir 
sin tratar de vivir 
Hoy estoy para seguir
** 
Aca estoy, como hoy 
como siempre 
para lo que usted guste mandar 
** 
Una tos en el cuarto de al lado 
alguien despertandose al costado 
me dicen que no estoy solo 
que estoy acompañado 
** 
Ya me estoy haciendo una idea 
justo cuando pensaba en vos 
me despierto 
** 
Estoy vivo y abro los ojos 
compruebo que todo funciona 
hay que vivir 
no vale la pena sufrir 
Hoy estoy PARA SEGUIR 
** 
Ya estoy yo, 
para grande canciones 
o para revelar emociones. 
Estoy para seguir, 
no vale la pena sufrir 
********

ANDRES CALAMARO

sábado, 6 de enero de 2018


Y cómo huir
cuando no quedan
islas para naufragar
al país
donde los sabios se retiran
del agravio de buscar
labios que sacan de quicio,
mentiras que ganan juicios
tan sumarios que envilecen
el cristal de los acuarios
de los peces de ciudad 
que mordieron el anzuelo,
que bucean a ras del suelo,
que no merecen nadar. 

lunes, 1 de enero de 2018


Ustedes perdonen estaba besando el suelo, pensando que era el cielo, estaba en el piso pensando me está gustando el paraíso. No soy malo, pero soy del palo, y estoy escapando hacia adelante, todavía caminando hasta saber, que hay que empezar a correr. Ni me quedo, para ver si me reflejo en los espejos, si existo fue visto y no visto, lo previsto escucho el ruido de rotas cadenas perpetuas de pena condena de la buena, ojala sea leve porque si llueve me quedo entre las gotas de la lluvia escondido definitivamente. Vivo del olvido. Ni me acuerdo del recuerdo ojala pueda decir algún día eso poco seso y poco corazón tengo, y me entretengo con la verdad escrita, la que no se da, ni se quita la última hoja de la margarita, esta mojada, Me quiere mucho, poquito o nada? no lo se... O me hago el que no lo se, o me cago. Parece que no tengo corazón, parece que no tengo sentimiento. ¿Por qué deje tantas cosas atrás y me fui como el viento? Dije que quería vivir y me fui... de mi nadie espera ni siquiera que diga "adiós" ¿Cuántas veces te di la espalda? No sin darme cuenta, se que la cuenta pueda ser,  escucho el ruido de rotas cadenas perpetuas de pena condena de la buena, ojala sea leve porque si llueve, me quedo entre las gotas de la lluvia escondido definitivamente. Vivo del olvido, ni me acuerdo del recuerdo, ojala pueda decir algún día eso poco seso y poco corazón y le pido al olvido, OLVIDAR.




domingo, 3 de diciembre de 2017

Suspiraban lo mismo los dos
Y hoy son parte de una lluvia lejos
No te confundas no sirve el rencor
Son espasmos después del adiós
Pones canciones tristes para sentirte mejor
Tu esencia es más visible
Del mismo dolor
Vendrá un nuevo amanecer
Uh uh uh uh
Tal vez colmaban la necesidad
Pero hay vacíos que no pueden llenar
No conocían la profundidad
Hasta que un día no dio para más
Quedabas esperando ecos que no volverán
Flotando entre rechazos
Del mismo dolor
Vendrá un nuevo amanecer
Uh uh uh uh
Separarse de la especie
Por algo superior
No es soberbia, es amor
No es soberbia, es amor
Poder decir adiós
Es crecer
Uh uh uh uh

domingo, 26 de noviembre de 2017


Esta tarde de sol me puse a mirar
Tu postal bajo un haz de luz
(Radiante luz)
Una frase duró hasta el anochecer
Recordarte es un hermoso lugar.

Gustavo Cerati

quincedelunode2026